¿Cuáles son los beneficios de perdonar y cómo hacerlo?

¿Cuáles son los beneficios de perdonar y cómo hacerlo?

La afirmación de que sin perdón no hay paz es muy cierta. Está bien comprobado que el ojo por ojo, diente por diente solo hace estragos en nuestras vidas y al final, cuando ya no queda más por destruir y estamos hartos del ciclo del desquite y el resentimiento, llegamos a la conclusión de que lo único que nos permitirá continuar y vivir con tranquilidad es la decisión de perdonar y, de ser posible, reconciliarnos.

Lo que ocurre con el perdón es que creemos que perdonar significa permitir que el otro se salga con la suya y que es un acto injusto porque deja impune el daño que el otro nos ha infringido. Pero la verdad es todo lo contrario, el perdón es la mejor decisión que podemos tomar porque nos permite aceptar lo ocurrido, liberarnos del dolor que nos produce y ser capaces de seguir adelante, independiente de que la persona que nos hizo daño lo reconozca o no.

Algo fundamental es comprender que perdonar no es un sentimiento, es una decisión. Por eso nunca vamos a tener ganas de perdonar, debemos tomar la determinación. Esa decisión va seguida de un proceso que implica aprender a lidiar con los sentimientos negativos que nos produce aquello que nos lastimó o enojó. En ese proceso tratamos de identificarnos con el ofensor para entender lo que lo motivó aunque no estemos de acuerdo con lo que hizo.

Lo que la experiencia de los individuos y grupos de personas que lo han practicado demuestra es que el hecho de perdonar a quien nos ha lastimado beneficia grandemente nuestra salud física y emocional, y nos da la oportunidad de seguir adelante sin sentir más dolor aunque recordemos el daño.

Si podemos perdonar, podemos hacer las paces con el pasado, disfrutar el presente y ver con esperanza el porvenir. Podemos liberarnos del resentimiento y levantarnos para continuar con la vida. Por el contrario, el rencor y el odio acendrado mantienen abiertas las heridas, nos deprimen, nos estresan, nos paralizan y nos quitan totalmente la paz.

Un hogar sana cuando da cabida al perdón. Los hijos valoran mucho a los padres que les enseñan a perdonar y a pedir perdón y lo hacen con su ejemplo.

En el trato cotidiano, es difícil evitar que lastimemos a nuestros seres queridos por más que lo intentemos. Un olvido, una reacción airada, un juicio o un regaño injusto pueden herir demasiado, por eso es importante hablar con la persona —nuestra esposa/nuestro esposo, nuestro hijo…— si sospechamos que eso ha sucedido y tomar la iniciativa de pedirles perdón.

Así mismo, si alguno de ellos viene a pedirnos perdón sinceramente, no debemos demorarnos en hacerlo, ni estropear el momento con condiciones ni reproches. Solo abrazarlos y darles la oportunidad de reparar el daño si es posible, o hacer un compromiso para no repetirlo.

Veamos algunos tips que nos pueden ayudar en el proceso de perdonar. Analízalos y ponlos en práctica con tu familia.

  1. Busca a alguien de tu confianza a quien explicarle lo que te dolió u ofendió y desahogarte. Está bien que sientas rabia, frustración y dolor y tienes derecho a exteriorizarlos, sin dejarte desbordar por ellos.
  2. Toma la determinación de perdonar recordando que es lo único que al final te va a hacer sentir mejor y te dará paz. Entre más pronto tomes la decisión más pronto comenzarás a ver los resultados.
  3. Busca actividades que te ayuden a relajarte física y mentalmente: sesiones de ejercicios, clases de baile, actividades artísticas.
  4. No esperes nada de quien te ofendió. Recuerda que perdonar te beneficia a ti en primer lugar y que no depende de la actitud o respuesta del otro.
  5. Concéntrate en un proyecto que te dé satisfacción, que sea creativo o que te permita ayudar a otros. No dediques tiempo a pensar en el daño que has sufrido.
  6. La mejor venganza es superar el dolor y vivir una vida plena a pesar de la ofensa. Si lo haces de otro modo, le estarás dando a tu ofensor el poder sobre tu vida.
  7. Convierte tu historia de dolor, rabia o sufrimiento en una de superación y victoria sobre los mismos. ¿Cuál de ellas crees que inspirará más a otros?

 

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1 Comentario

  1. Jesa
    febrero 28, 07:26 Reply
    Definitivamente el odio, el rencor y las ganas de venganza, son nocivas para nuestra salud física y mental. Cuando no estamos sanos ni física ni mentalmente, nos convertimos en personas desagradables, hurañas, prevenidas y esto aleja a las personas que nos aman, a nuestros amigos y los conocidos. Además sufrimos por todo y por nada y nos molesta hasta el aire que respiramos. ¡ Esto no es calidad de vida!, es una vida enferma. La vida es una sola, ¡hay que disfrutarla!. Para eso sanemos nuestros órganos envenenados y nuestra alma oscura. Cuando esto suceda irradiaremos luz a nuestro alrededor. Seremos mas agradables para los demás y especialmente para mí misma.

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