¿Cómo exigirle a mi hijo en la medida adecuada?

¿Cómo exigirle a mi hijo en la medida adecuada?

Los padres sabemos por instinto de la necesidad de exigencia que tienen nuestros niños. En nuestra época es claro que no podemos cometer el error de generaciones pasadas, que con buena intención pero de manera equivocada, evitaron al máximo poner límites y exigencias a sus hijos. Los resultados han sido nefastos para la vida de los jóvenes y los adultos de hoy, que se definen como seres humanos insatisfechos con sus vidas porque, si bien han hecho lo que han querido sin prohibiciones ni normas, no le ven orden ni propósito a su existencia. Muchos de ellos confiesan que hubieran querido que sus padres les exigieran más para tener un norte y saber cómo diferenciar lo que está bien de lo que está mal, tomar mejores decisiones, escoger mejor a sus amigos y no tener que aprender siempre por ensayo y error.

Ahora bien, si bien la exigencia es un factor importante para que los hijos crezcan felices, es necesario hacer claridad sobre la diferencia entre exigir de manera adecuada y de manera inadecuada.

  • Los padres exigimos adecuadamente cuando ponemos normas que nuestros hijos identifican con facilidad y que aprenden a obedecer porque reconocen su utilidad e importancia para sí mismos y el grupo familiar.
  • Los padres exigimos adecuadamente cuando tenemos como intención impulsar o estimular a nuestros hijos a tomar una decisión, a emprender una tarea o enfrentar un desafío, y entendemos que si no lo hacemos le quitamos la oportunidad de dar el salto y crecer en este aspecto.
  • Los padres exigimos adecuadamente cuando con ello ayudamos a nuestros hijos a hacer mejor las cosas o a hacerlas de la mejor manera posible. No tenemos obsesión porque nuestros hijos sean perfectos ni vivimos enfermos con la idea de que ellos logren lo que no hemos podido lograr nosotros.
  • Los padres exigimos adecuadamente cuando ponemos límites y damos patrones de comportamiento que sabemos que protegen la integridad de nuestros hijos y que convienen a su sano desarrollo, pero no somos inflexibles e, incluso, no tenemos problemas para negociar y consultar normas con ellos.
  • Los padres exigimos adecuadamente cuando damos ejemplo de que eso que estamos exigiendo funciona para todo el mundo comenzando por nosotros mismos.
  • Los padres exigimos adecuadamente cuando sabemos corregir a nuestros hijos de acuerdo con los parámetros que les hemos dado y no les demandamos más allá de lo que acordamos desde un principio.
  • Los padres exigimos adecuadamente cuando tenemos claro que una cosa es que nuestro hijo falle en una cosa determinada y otra es lo que es y lo que vale como ser humano. No creemos nunca que nuestros hijos sean unos fracasados, solo que han tomado decisiones equivocadas.
  • Los padres exigimos adecuadamente cuando ejercemos autoridad con amor y respeto, no con deseo de desquite ni porque tenemos delirios de superioridad. Creemos que nuestros hijos nos deben respeto y obediencia con base en la experiencia que tenemos de la vida y la responsabilidad que tenemos con ellos, pero no promovemos la tiranía, porque no nos consideramos mejores que ellos ni con derecho a maltratarlos.
  • Los padres exigimos adecuadamente cuando les damos responsabilidades y les ponemos metas a nuestros hijos, pero acordes con su capacidad y grado de desarrollo. Jamás les imponemos expectativas fuera de sus posibilidades.

 

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